Cuando un niño recibe un diagnóstico de cáncer, toda la familia se ve afectada. Un equipo de investigadores realizó una revisión sistemática de 22 estudios con casi 1.200 hermanos sanos de niños con cáncer para evaluar si las intervenciones psicológicas realmente ayudan. Los estudios incluían programas grupales basados en psicoeducación y técnicas cognitivo-conductuales, llevados a cabo en hospitales, casas, centros de rehabilitación y campamentos.
Los resultados fueron alentadores: las intervenciones redujeron significativamente la ansiedad, los síntomas depresivos y los síntomas relacionados con el trauma en estos hermanos. Además, mejoraron tanto la calidad de vida percibida por los propios niños como la evaluada por sus padres. El efecto más consistente se observó en la reducción de la ansiedad.
Estos hallazgos subrayan la importancia de no olvidar el bienestar psicológico de los hermanos durante el tratamiento del cáncer infantil. Los investigadores sugieren que programas estructurados, basados en evidencia y coordinados por profesionales de enfermería y salud mental pueden fortalecer el apoyo a estos hermanos.