Investigadores evaluaron si los fármacos GLP-1 (liraglutida y semaglutida), cada vez más usados para tratar la obesidad en adolescentes, podrían tener efectos psiquiátricos adversos. Analizaron retrospectivamente historias clínicas de 44 adolescentes de 12 a 21 años tratados en un centro hospitalario entre 2022 y 2024, midiendo síntomas depresivos y riesgo de suicidio mediante cuestionarios estándar antes y después del tratamiento.
Los resultados fueron tranquilizadores: entre los 15 adolescentes con evaluación completa de depresión, las puntuaciones disminuyeron significativamente (pasaron de una mediana de 6 a 1, p=0,003), y entre los 23 evaluados para riesgo suicida, no se observaron aumentos en ideación suicida ni casos nuevos. Estas mejoras en síntomas depresivos ocurrieron independientemente de los cambios en el índice de masa corporal.
Aunque este es un estudio pequeño y retrospectivo que requiere confirmación con investigaciones más amplias y prospectivas, tranquiliza a médicos y familias sobre la seguridad psicosocial a corto plazo de estos fármacos en adolescentes con obesidad. Los autores enfatizan que se necesitan más estudios para caracterizar mejor los efectos a largo plazo.