Investigadores noruegos analizaron datos de 21.069 adultos mayores de 40 años para entender cómo los eventos estresantes o potencialmente traumáticos afectan a la satisfacción con la vida. Midieron tanto eventos interpersonales (conflictos, pérdidas relacionales) como impersonales (accidentes, desastres), y evaluaron cómo influían en el bienestar a través de la salud mental, la salud física y el apoyo social.
Los resultados muestran que ambos tipos de eventos reducen la satisfacción vital, pero los interpersonales tienen un impacto mucho más negativo. Además, el daño no es solo directo: los eventos estresantes afectan indirectamente a través de aumentar la angustia mental, empeorar la salud física, reducir el apoyo de amigos o pareja, y disminuir la confianza en uno mismo.
Esto sugiere que cuando enfrentamos experiencias traumáticas, especialmente las que involucran a otras personas, no solo sufrimos el evento en sí, sino que este daña nuestro bienestar general mediante múltiples caminos: nuestras emociones, nuestro cuerpo y nuestras relaciones.