Un equipo internacional propone un nuevo modelo para entender cómo se relacionan las enfermedades oculares con los trastornos mentales. Tras revisar la evidencia científica, los autores confirman que la pérdida de visión y los trastornos mentales comunes (depresión y ansiedad) se distribuyen conjuntamente en la población mundial, y que las personas con problemas visuales tienen entre 2 y 3 veces más probabilidad de sufrir síntomas depresivos o ansiosos que quienes ven bien.
El estudio analiza condiciones como el glaucoma, el síndrome del ojo seco y la degeneración macular asociada a la edad, todas ellas vinculadas a mayor depresión y ansiedad. Además, constata que las intervenciones psicológicas y el cuidado escalonado ayudan a mejorar estos cuadros. Sin embargo, los mecanismos exactos aún no están claros: posibles explicaciones incluyen problemas en la regulación hormonal, inflamación, alteraciones del ritmo circadiano y cambios en el sistema nervioso central.
Este marco «ophthalmo-psychiatric» busca superar la vieja división entre problemas «orgánicos» y «funcionales», reconociendo que ojo y mente están conectados tanto anatómica como fisiológicamente. Para avanzar, los autores subrayan la importancia de entrenar profesionales interdisciplinarios y realizar estudios longitudinales con definiciones claras y uniformes.