Un equipo de investigadores analizó en profundidad las entrevistas de 38 profesionales británicos que conviven con ansiedad, depresión o ambas. Utilizaron análisis temático reflexivo para identificar cómo estas personas navegan su vida laboral, descubriendo seis patrones interconectados: el dilema de revelar su situación, la vigilancia constante de su propia imagen, el enmascaramiento compensatorio, la paradoja de que trabajar más no mejora la productividad, el papel crucial de los managers y cómo identidades múltiples agravan la experiencia.
Los investigadores proponen el Modelo Concealment-Disclosure-Adaptation (CDA), que explica cómo los trabajadores con ansiedad y depresión atraviesan un ciclo de ocultamiento, revelación selectiva y adaptación del comportamiento. Este proceso depende de cuánto perciban que el ambiente laboral es psicológicamente seguro y de sus características de identidad social.
En la práctica, el estudio sugiere que no basta con predicar la apertura sobre salud mental en las empresas. Los managers necesitan ir más allá: ofrecer flexibilidad real en lugar de solo vigilancia evaluativa, y crear apoyos específicos para quienes corren mayor riesgo de estigma al revelar su situación.