Una infección en una prótesis articular (PJI) es un problema grave que requiere tratamiento prolongado y a menudo múltiples intervenciones quirúrgicas. Hasta ahora, los equipos médicos han medido el éxito únicamente por criterios técnicos: eliminar la infección y que la prótesis perdure. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que estos pacientes experimentan una carga psicológica importante, con depresión, ansiedad, aislamiento social y angustia que puede durar años, afectando su calidad de vida de manera sustancial.
El problema radica en una brecha fundamental: mientras los cirujanos consideran la recuperación exitosa cuando controlan la infección, los pacientes experimentan fracaso si su bienestar emocional se deteriora. Los protocolos actuales de tratamiento no incluyen evaluación rutinaria de la salud mental ni apoyo psicológico integrado, dejando sin atender un aspecto central de la experiencia del paciente.
Este análisis propone un cambio de paradigma: incorporar screening de salud mental y atención multidisciplinaria en el manejo de estas infecciones. Reconocer la recuperación psicológica como parte fundamental del éxito terapéutico no solo mejoraría el bienestar de los pacientes, sino que alinearía la práctica ortopédica con modelos de medicina centrada en el paciente y de valor real.