Investigadores españoles analizaron a 140 estudiantes universitarios usando neuroimagen funcional para explorar cómo la resiliencia psicológica se relaciona con los síntomas depresivos. Mientras realizaban tareas verbales, midieron la activación cerebral mediante espectroscopia de infrarrojo cercano (fNIRS), encontrando que la activación en el córtex prefrontal dorsolateral izquierdo (DLPFC) media significativamente en la relación entre resiliencia y depresión.
Los resultados mostraron una asociación negativa clara: mayor resiliencia se asociaba con menos síntomas depresivos. Además, varias regiones cerebrales (DLPFC izquierdo y derecho, córtex orbitofrontal) se activaban más en personas resilientes y menos en quienes reportaban síntomas depresivos. El hallazgo más relevante fue que el DLPFC izquierdo actúa como un mecanismo neurobiológico que explica cómo la resiliencia "protege" contra la depresión.
Esto es prometedor para la práctica clínica: identificar cómo el cerebro procesa la resiliencia podría abrir nuevas vías para intervenciones terapéuticas dirigidas, especialmente en población universitaria donde la depresión es cada vez más prevalente. Sin embargo, los autores advierten que se necesitan estudios longitudinales para confirmar relaciones causales.