Investigadores españoles evaluaron cómo afecta el entrenamiento quirúrgico en realidad virtual a 67 estudiantes de último curso de medicina. Utilizaron un sistema VR inmersivo que simulaba quirófanos reales, seguido de experiencias presenciales, y midieron tanto el aprendizaje como el estado emocional mediante cuestionarios y la escala POMS-2.
Los resultados fueron mixtos. El interés por la cirugía aumentó ligeramente y la comprensión de procedimientos abdominales mejoró significativamente, con un 96% de estudiantes identificando correctamente el campo estéril. Sin embargo, la confianza en el entrenamiento se mantuvo baja (2.2/5), y el conocimiento procedural fue menor que en compañeros sin VR. Además, casi una de cada cuatro personas experimentó náuseas.
Lo más interesante fue el impacto emocional: los usuarios de VR reportaron menos estrés general y mayor consciencia del trabajo en equipo, pero experimentaron más fatiga emocional, reducción del vigor y empeoramiento del estado de ánimo. Estos efectos fueron más pronunciados en personas con mayor extraversión y baja neuroticismo. El estudio sugiere que la VR tiene valor educativo, pero necesita optimizarse para reducir la sobrecarga emocional.