La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica que causa picor persistente y afecta significativamente la salud mental y calidad de vida de quienes la padecen. El estrés y la ansiedad intensifican los síntomas, generando un ciclo donde el rascado agrava la enfermedad. Hasta ahora no existía en Japón un consenso estandarizado sobre cómo abordar estos aspectos psicosomáticos sin usar solo fármacos.
Un grupo de expertos japoneses en dermatología psicosomática evaluó mediante dos rondas Delphi 29 recomendaciones sobre intervenciones no farmacológicas. Participaron 21 especialistas (81% en la primera ronda, 100% en la segunda) y alcanzaron consenso (≥75% acuerdo) en 25 de las 29 afirmaciones. Las recomendaciones incluyeron: establecer buena relación terapéutica, evaluar la enfermedad desde perspectivas física y psicológica, ayudar al paciente a identificar factores que agrava su condición, y compartir un modelo bio-psico-social de la enfermedad. También ganó consenso la terapia de grupo.
El estudio proporciona un marco clínico para estandarizar el tratamiento de la dermatitis atópica integrando la salud mental. Reconocer que el picor, el rascado y la ansiedad forman un círculo vicioso permite a los dermatólogos diseñar intervenciones más completas que no dependan únicamente de medicamentos, mejorando así los resultados para los pacientes.