Después de una operación de ligamento cruzado anterior (LCA), algunos pacientes presentan alteraciones persistentes en cómo se mueven, incluso después de rehabilitación. Un equipo de investigadores examinó si la "indefensión aprendida" —esa sensación de falta de control y motivación— podría explicar estas adaptaciones motoras problemáticas.
En el estudio participaron 33 personas operadas de LCA que completaron una escala de indefensión aprendida y realizaron saltos medidos en 3D. Los resultados mostraron que cuanto mayor era la sensación de desamparo, más tendían a hiperextender la rodilla operada durante el aterrizaje, una pauta biomecánica asociada con mayor riesgo de nuevas lesiones.
Esto sugiere que no basta con fortalecer músculos en la fisioterapia: el estado mental del paciente —su creencia sobre su capacidad de recuperación— también influye en cómo se mueve. Los rehabilitadores deberían considerar estos factores psicológicos, no solo los físicos, para mejorar la recuperación y prevenir recaídas.