Un equipo de investigadores evaluó si un curso de 16 semanas en medicina narrativa podía mejorar las competencias en cuidados espirituales entre estudiantes de medicina, psicología, salud pública y gestión sanitaria en Taiwán. Para ello, compararon a 14 estudiantes que realizaron el curso con 16 que no lo hicieron, midiendo sus habilidades antes y después mediante una escala de cuatro dimensiones.
Los resultados mostraron que el grupo que participó en el curso mejoró significativamente en tres de las cuatro dimensiones evaluadas: espiritualidad intrapersonal (capacidad de reflexión personal), evaluación e intervención espiritual, y planificación de cuidados espirituales. Sin embargo, no hubo diferencias significativas en la dimensión de espiritualidad interpersonal (relación con otros).
Este hallazgo sugiere que la medicina narrativa—el uso de historias y reflexión escrita—es una herramienta efectiva para enseñar competencias en cuidados espirituales. Aunque el estudio es pequeño, apunta a que integrar esta metodología en los currículos de formación en salud podría mejorar la capacidad de los profesionales para atender las necesidades espirituales de los pacientes de manera más holística.