Investigadores siguieron a 807 estudiantes de primaria y secundaria durante un año académico para entender cómo la identidad moral influye en el uso problemático del móvil. El equipo analizó tres variables clave: el uso problemático del teléfono, la identidad moral y la intolerancia a la incertidumbre, midiendo cómo se relacionaban dinámicamente entre sí a lo largo del tiempo.
Encontraron cuatro perfiles distintos de uso problemático: uno adaptativo (el más estable), dos intermedios que tienden a evolucionar hacia la adicción, y uno claramente adictivo que es difícil de mejorar a corto plazo. Lo más relevante es que la identidad moral actuaba como un amortiguador: en adolescentes con valores morales fuertes, la intolerancia a la incertidumbre tenía un efecto protector contra el uso compulsivo.
Estos hallazgos sugieren que fortalecer los valores morales en adolescentes podría ser una estrategia preventiva real contra la adicción al móvil, especialmente cuando experimentan ansiedad o inseguridad. No se trata de prohibir dispositivos, sino de construir recursos psicológicos internos que reduzcan la vulnerabilidad.