Investigadores analizaron a 50 menores latinx de 3º a 5º de primaria (media de edad: 9,84 años) para entender cómo la flexibilidad cognitiva (la capacidad de ajustar nuestro pensamiento a nuevas situaciones) y el bilingüismo influyen en la relación entre la exposición a violencia comunitaria y síntomas de ansiedad y depresión. Midieron la flexibilidad cognitiva mediante el Test de Clasificación de Tarjetas de Wisconsin, evaluaron el dominio del idioma con el Woodcock-Muñoz Language Survey III, y registraron síntomas de ansiedad y depresión con escalas clínicas específicas.
Los hallazgos confirman lo esperado en parte: mayor exposición a violencia se asoció con más síntomas de ansiedad y depresión. Lo importante es que la flexibilidad cognitiva actuó como amortiguador, reduciendo estos efectos negativos. Sorprendentemente, el bilingüismo no mostró una relación significativa ni con la flexibilidad cognitiva ni con los síntomas de salud mental.
Estos resultados sugieren que entrenar la capacidad de adaptación mental podría ser una vía prometedora para proteger a menores expuestos a violencia. Aunque el bilingüismo no funcionó como factor protector en este estudio, la flexibilidad cognitiva emerge como un marcador importante de resiliencia en población infantil latinx vulnerable.