Investigadores analizaron datos de 6.573 adolescentes utilizando algoritmos de machine learning para identificar qué factores psicológicos y sociales están más asociados con el Trastorno de Juego en Internet (IGD). El estudio reveló que el género, los síntomas depresivos, el insomnio, la ansiedad social y el abuso emocional son los factores más relevantes, siendo la ansiedad, el estrés académico y los problemas de adaptación de salud los nodos centrales que conectan e intensifican estos riesgos.
Los investigadores no solo identificaron qué factores importan más, sino también cómo interactúan entre sí. Por ejemplo, encontraron conexiones especialmente fuertes entre problemas de adaptación de salud y experiencias de castigo, así como entre depresión y ansiedad, creando un sistema de riesgos interconectados.
En la práctica, esto sugiere que los adolescentes con síntomas de depresión, ansiedad o dificultades para dormir requieren un seguimiento más cuidadoso, y que las intervenciones deberían abordar no solo un factor aislado, sino la red completa de problemas psicológicos y de adaptación que rodea al uso problemático de videojuegos.