Investigadores han descubierto un mecanismo biológico mediante el cual la depresión posparto materna se transmite al bebé durante la lactancia. El estudio utilizó modelos de cambio de madres adoptivas en ratones para demostrar que pequeñas vesículas en la leche materna contienen moléculas (microARNs) que reflejan el estado emocional de la madre, y estas vesículas pueden atravesar la barrera intestinal del bebé hasta llegar al cerebro.
Cuando estas vesículas procedentes de madres deprimidas llegaban al cerebro de crías sanas, causaban déficits cognitivos y comportamientos similares a la depresión. El mecanismo específico implicaba la supresión de una proteína llamada mGluR8 en una región cerebral clave (el núcleo supramamilar), alterando el patrón normal de activación neuronal en el hipocampo, esencial para la memoria y el aprendizaje.
Estos hallazgos abren una nueva perspectiva sobre cómo el bienestar mental materno influye directamente en el desarrollo neurológico infantil, y sugieren puntos de intervención terapéutica: bloqueando la secreción de estas vesículas en la leche o neutralizando sus moléculas podrían prevenir efectos negativos en el desarrollo del bebé.