Un equipo de investigadores ha analizado sistemáticamente 13 guías de práctica clínica internacionales para sintetizar las recomendaciones sobre la depresión subclínica (aquella que afecta pero no cumple criterios de depresión mayor). Su objetivo era entender cómo los profesionales sanitarios deberían abordar este problema, que es muy frecuente y aumenta el riesgo de desarrollar depresión grave.
Los resultados muestran un patrón muy coherente: ninguna de las guías que se pronunció sobre antidepresivos recomendó usarlos como tratamiento inicial o de forma rutinaria para la depresión subclínica. Por el contrario, todas las guías con recomendaciones específicas de intervenciones colocaban en primer lugar las psicointervenciones de baja intensidad (como autoayuda guiada o grupos de apoyo) o el cuidado complementario.
Esta alineación global tiene implicaciones prácticas: sugiere que ante síntomas depresivos leves, el enfoque recomendado sería comenzar con intervenciones psicológicas accesibles antes de valorar la medicación. Esto no significa que los antidepresivos nunca sean apropiados, sino que las guías respaldan un modelo escalonado donde la medicación se reserva para circunstancias específicas.