Un equipo de investigadores siguió durante un año académico a 807 estudiantes de primaria y secundaria (11-16 años) de una provincia china para entender cómo se desarrolla el uso problemático del móvil. Los participantes completaron tres evaluaciones cada tres meses, en las que se midieron su identidad moral, su intolerancia a la incertidumbre y su relación con el teléfono.
El estudio identificó cuatro patrones distintos de uso problemático: uno adaptativo que solo afecta la salud, otro emocional (usar el móvil para regular emociones), uno compulsivo y absorbente, y finalmente uno claramente adictivo. Los resultados sugieren que la identidad moral funciona como un amortiguador: reduce el riesgo de que la ansiedad ante la incertidumbre empuje a los adolescentes hacia patrones de uso más problemáticos.
Estos hallazgos tienen implicaciones prácticas claras. No todos los adolescentes que usan mucho el móvil están en riesgo de igual manera: fortalecer valores morales y la identidad personal podría ser una estrategia preventiva frente a problemas más serios, especialmente en chicos y chicas que sienten ansiedad ante lo incierto.