Investigadores analizaron a 140 adultos jóvenes para entender cómo se relacionan la autoestima, la regulación emocional y síntomas negativos como la ansiedad, la depresión y el estrés. Utilizaron un análisis de rutas para explorar si estas relaciones seguían patrones de vulnerabilidad (donde la baja autoestima causa problemas emocionales) o de cicatrización (donde los problemas emocionales erosionan la autoestima).
Los resultados muestran que las dificultades para regular emociones actúan como un mecanismo clave en ambos patrones: personas con baja autoestima que tienen problemas para gestionar sus emociones tienden a experimentar más depresión, ansiedad y estrés. Además, descubrieron que la sensibilidad al castigo o la crítica (más que al refuerzo positivo) se asocia con estos síntomas negativos, también a través de las dificultades regulatorias.
Aunque el estudio tiene limitaciones por su diseño transversal y tamaño muestral, sugiere que entrenar la regulación emocional podría ser un objetivo terapéutico transversal para personas que sufren estos problemas, independientemente de si comenzaron con autoestima baja o con síntomas emocionales.