Un equipo de investigadores realizó una revisión sistemática de estudios sobre compasión y autocompasión en personas en situación de sinhogarismo, analizando 14 artículos con más de 1.500 participantes. Los resultados muestran que los niveles más altos de autocompasión y habilidades adaptativas de cognición social funcionan como factores protectores contra el estrés psicológico y los síntomas depresivos en esta población.
Los investigadores encontraron que estas capacidades se asocian generalmente con mejor integración comunitaria, mayor resiliencia y bienestar emocional en personas sin hogar. Aunque los estudios revisados sugieren que las intervenciones basadas en compasión pueden fomentar la autocompasión, los tamaños muestrales limitados impiden sacar conclusiones definitivas sobre su impacto en la exclusión social.
Estos hallazgos apuntan a que cultivar la compasión y la autocompasión podría ser fundamental para construir una sociedad más inclusiva y sistemas de apoyo más efectivos. La investigación subraya la importancia de estos factores tanto en el ámbito mental como social de las personas en situación de sinhogarismo.