Investigadores querían entender por qué la ansiedad social se relaciona con peores resultados en el consumo de cannabis. Para ello, analizaron datos de 143 estudiantes universitarios consumidores de cannabis en los últimos tres meses, evaluando la ansiedad social, la rigidez psicológica (la dificultad para aceptar emociones negativas y flexibilizar nuestras respuestas) y diversos problemas relacionados con el consumo.
Los resultados mostraron que la ansiedad social estaba asociada con más problemas relacionados con el cannabis, mayor percepción de barreras para dejar de consumir, y uso motivado por afrontamiento emocional. Lo interesante es que estas conexiones ocurrían principalmente a través de la rigidez psicológica: las personas ansiosas tienen dificultades para aceptar y manejar flexiblemente sus emociones, lo que las lleva a usar cannabis como estrategia de escape.
Esto abre una puerta clínica importante: en lugar de solo tratar la ansiedad social directamente, intervenciones dirigidas a aumentar la flexibilidad psicológica podrían ser especialmente útiles para personas ansiosas que usan cannabis problemáticamente. La frecuencia de consumo, sin embargo, no mostró esta relación.