Un equipo de investigadores realizó una revisión sistemática de 45 estudios controlados publicados entre enero de 2019 y mayo de 2026, enfocados en intervenciones psicológicas diseñadas para reducir la ansiedad ante la muerte y el malestar relacionado. Combinaron los datos de 31 efectos procedentes de 30 grupos de estudios con un total de 2.149 participantes, utilizando modelos estadísticos complejos que tuvieran en cuenta las dependencias entre resultados.
Los análisis mostraron que, en promedio, estas intervenciones sí producen un efecto positivo. Sin embargo, la variabilidad entre estudios fue considerable: algunos mostraron beneficios claros mientras que otros no encontraron cambios relevantes o incluso efectos desfavorables. Los análisis de sensibilidad confirmaron la dirección positiva general, aunque los investigadores encontraron preocupaciones comunes sobre la calidad metodológica de los ensayos.
Los autores concluyen que, aunque las intervenciones orientadas a la mortalidad parecen beneficiosas como promedio, la evidencia actual no permite afirmar que funcionen uniformemente en todas las personas, ni identificar qué tipo de terapia es superior. Recomiendan que los futuros estudios usen muestras más grandes, definan mejor los resultados específicos y prolonguen el seguimiento para entender en qué contextos funcionan mejor.