Investigadores del Reino Unido realizaron un ensayo controlado aleatorio con 32 menores de 11-17 años diagnosticados con asma que habían acudido a urgencias por una exacerbación grave. La mitad recibió un incentivo económico (£1 por cada dosis de inhalador completada, máximo £168 en 12 semanas) y acceso a un dispositivo electrónico con recordatorios; la otra mitad solo recibió el dispositivo y recordatorios sin dinero.
En las 12 primeras semanas, el grupo con incentivos mostró una adherencia mediana del 73% frente al 56% del grupo control, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa. Lo más relevante es que ambos grupos vieron descender dramáticamente su adherencia tras finalizar los incentivos: bajó al 39% en el grupo intervención y al 31,5% en el control.
Los autores concluyen que, en este pequeño estudio piloto, las recompensas económicas no fueron efectivas para mantener la adherencia a largo plazo. Los problemas de reclutamiento lento y fallos tecnológicos también limitaron la calidad del estudio. Sugieren que futuras investigaciones exploren qué características individuales podrían hacer que estos incentivos funcionen mejor en menores.