Investigadores alemanes analizaron los datos de un ensayo preventivo realizado en diez estudios de fitness con 602 atletas recreativos. El objetivo era evaluar si una intervención conductual reducía el uso de suplementos potenciadores (como pre-entrenos) y si esta reducción operaba de la misma forma en todos los perfiles psicológicos de los deportistas.
Los resultados mostraron que los participantes en el grupo de intervención tenían menores probabilidades de consumir potenciadores respecto al grupo control, con una reducción del riesgo absoluto del 6,65%. Crucialmente, el efecto no fue uniforme: la aceptación del riesgo disminuyó más en atletas con motivación ambivalente, mientras que en otros perfiles psicológicos este cambio no fue tan marcado.
El estudio sugiere que las estrategias preventivas no funcionan "de talla única". El cambio en la percepción del riesgo parece ser el mecanismo clave por el que las intervenciones reducen el consumo de suplementos, especialmente en ciertos grupos. Esto subraya la necesidad de diseñar programas de prevención personalizados según el perfil psicológico de cada deportista.