Investigadores realizaron una revisión sistemática de 73 estudios empíricos sobre los efectos del teatro improvisado en el crecimiento personal, sin restricciones de edad, región ni período de publicación. Analizaron los resultados mediante el modelo biopsicosocial-espiritual y las etapas del desarrollo de Erikson.
Los hallazgos muestran efectos positivos en la mayoría de los estudios, concentrándose principalmente en los dominios psicológico y social. Los beneficios más documentados fueron la mejora en comunicación, creatividad y bienestar, especialmente en jóvenes adultos. Los dominios biológico y espiritual fueron menos estudiados.
Este resultado sugiere que el teatro de improvisación puede ser una intervención de baja intensidad y flexible para promover el crecimiento personal, aplicable en contextos más amplios que la psicoterapia o educación tradicionales. La heterogeneidad observada en los diseños abre puertas a futuras investigaciones más controladas.