Investigadores siguieron a 323 pacientes con fractura de cadera durante 13 meses para entender cómo evolucionaban sus problemas de sueño tras la cirugía y cómo esto afectaba a su recuperación funcional. Midieron la calidad del sueño con el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh y la capacidad funcional con el Índice de Barthel en cada visita postoperatoria.
Los resultados muestran que el 88% de los pacientes tenían problemas de sueño al mes de la operación, pero esta proporción descendía al 28% al cabo de 13 meses. Paralelamente, la calidad del sueño mejoraba de forma significativa con el tiempo, y la capacidad funcional iba aumentando. Crucialmente, los pacientes con peor sueño mostraban una recuperación funcional más lenta.
En la práctica, esto sugiere que evaluar y tratar los problemas de sueño durante la rehabilitación postoperatoria podría mejorar la recuperación general. Además, los pacientes varones tardaban más en recuperar un sueño normal que las mujeres, y quienes tenían más enfermedades previas presentaban mayor riesgo de sufrir estos trastornos.