El dolor crónico de espalda es una condición compleja que va más allá de lo puramente físico: intervienen mecanismos del sistema nervioso autónomo, emociones y expectativas. Investigadores han identificado que una reducida variabilidad del ritmo cardíaco (HRV) podría ser un marcador de vulnerabilidad al dolor crónico. Este estudio piloto analiza cómo los patrones diarios de HRV se relacionan con las expectativas de dolor y la experiencia real, y prueba si un entrenamiento de biofeedback basado en HRV —que utiliza respiración controlada para restaurar el equilibrio del sistema nervioso— puede mejorar ambos.
El diseño es un ensayo controlado y aleatorizado con métodos mixtos: participantes con dolor de espalda crónico serán asignados a un grupo de entrenamiento con biofeedback o a un grupo control. Se monitorizará continuamente su HRV mediante un smartwatch mientras registran diariamente sus expectativas de dolor y cómo lo experimentan realmente. Además, realizarán sesiones de biofeedback en laboratorio usando tecnología específica.
Más allá de los resultados concretos sobre dolor, los investigadores también explorarán cómo cambia la comprensión de los pacientes sobre su enfermedad tras la intervención. Este enfoque biopsicosocial reconoce que el dolor no es solo un problema físico, sino que nuestra fisiología, emociones y creencias están profundamente conectadas.