Investigadores siguieron a 293 padres del Reino Unido durante 35 días alrededor de Navidad, registrando diariamente su carga cognitiva (tareas mentales pendientes), represión emocional y estrés percibido. Utilizaron técnicas estadísticas avanzadas para identificar cómo estas tres variables se relacionaban a lo largo del tiempo, día a día.
Los resultados muestran que existe un ciclo autorrreforzado: cuando aumenta la carga cognitiva, sube el estrés, y ambas cosas a su vez generan represión emocional. Este ciclo se reproduce continuamente durante las vacaciones. Además, aunque el apoyo social ayudó a reducir la represión emocional, no logró amortiguador el estrés ni la carga mental. Solo en la carga cognitiva aparecieron diferencias de género: las madres reportaron niveles más altos que los padres.
En la práctica, esto sugiere que durante las fiestas el estrés parental no es simplemente por tener más cosas que hacer, sino porque esa carga mental invisible genera estrés que, a su vez, agota emocionalmente y refuerza la sensación de sobrecarga. Reconocer este patrón podría ayudar a romper el ciclo.