Un equipo de investigadores siguió durante más de 5 años a 648 mujeres trabajadoras de entre 35 y 55 años que no presentaban síntomas menopáusicos graves al inicio del estudio. Evaluaron cómo factores como la carga de trabajo, el control laboral, el turno de trabajo y el desequilibrio esfuerzo-recompensa se asociaban con el desarrollo posterior de síntomas menopáusicos severos que interfirieran con la vida diaria.
Los resultados mostraron que aproximadamente 1 de cada 10 mujeres desarrolló síntomas menopáusicos graves. Las mujeres con mayor carga de trabajo, mayor tensión laboral y bajo control sobre sus tareas presentaron un riesgo más elevado, mientras que aquellas con mayor autonomía en el trabajo mostraron un efecto protector.
Estos hallazgos subrayan que el ambiente psicosocial del trabajo no es irrelevante para la salud durante la menopausia. Las condiciones laborales, especialmente el nivel de exigencia y autonomía, podrían influir en la intensidad con que las mujeres experimentan esta transición biológica.