Un equipo de investigadores ha revisado sistemáticamente estudios que examinan cómo el estrés y la angustia psicológica de la madre durante el embarazo pueden influir en el desarrollo neurológico del bebé. Aunque se sabe que la exposición prenatal a estrés aumenta el riesgo de problemas en el desarrollo cognitivo, comportamental y emocional, los mecanismos exactos no estaban del todo claros.
La revisión sugiere que el cuidado postnatal actúa como un factor crucial: el estrés materno tiende a persistir después del parto, lo que puede afectar la calidad del vínculo y los cuidados tempranos. Sin embargo, cuando la madre o el cuidador principal es sensible, atento y responsivo con el bebé, es posible reducir el impacto negativo de ese estrés prenatal sobre el desarrollo emocional, cognitivo y de la capacidad de autorregulación del pequeño.
Desde una perspectiva biológica, el cuidado sensible influye en cómo el bebé calibra sus sistemas de respuesta al estrés y favorece cambios epigenéticos protectores. Clínicamente, esto apunta a la importancia de integrar apoyo en salud mental materna durante el embarazo con intervenciones que refuercen el vínculo padres-bebé después del nacimiento.