Un estudio en ratones ha identificado un mecanismo específico por el que el estrés psicológico crónico reduce la calidad del esperma. Los investigadores sometieron a los animales a estrés predecible durante 10 semanas y analizaron cambios en la microbiota intestinal, la inflamación sistémica y la función testicular.
Los resultados mostraron que el estrés crónico altera la composición del microbiota intestinal, reduciendo bacterias productoras de butirato. Esto debilita la barrera intestinal, permitiendo que se liberen endotoxinas en la sangre, lo que a su vez activa procesos inflamatorios en los testículos, impactando negativamente en los espermatozoides.
Crucialmente, cuando administraron suplementos de butirato oral a los ratones estresados, se restauró la función intestinal, se redujo la inflamación testicular y mejoró la calidad del esperma. Aunque estos resultados son de investigación básica en animales, sugieren vías potenciales para abordar la infertilidad masculina relacionada con el estrés en humanos.