Investigadores han identificado los mecanismos biológicos precisos por los que el estrés psicológico acelera la progresión del cáncer hepático. Utilizando modelos animales, demostraron que el estrés prolongado altera el funcionamiento de dos tipos de células inmunitarias clave: macrófagos y neutrófilos. El estrés activa dos sistemas corporales (el simpático y el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal) que liberan sustancias químicas capaces de reprogramar estas células inmunitarias hacia un estado que favorece el tumor en lugar de combatirlo.
Los hallazgos muestran que los macrófagos estresados producen moléculas que atraen neutrófilos al tumor, mientras que los neutrófilos se transforman en células que suprimen la inmunidad antitumoral. Este efecto ocurría de forma consistente en diferentes sexos y cepas de ratones, lo que sugiere un mecanismo robusto.
Aunque los autores señalan que bloquear farmacológicamente estos sistemas nerviosos podría mitigar el efecto del estrés, también subrayan que las estrategias no farmacológicas de reducción del estrés podrían ser un complemento valioso en el manejo del cáncer hepático. Este trabajo proporciona una base biológica sólida para entender por qué el bienestar emocional importa en el contexto del cáncer.