El dolor de transición es la fase clínica entre el dolor agudo inicial (tras cirugía o traumatismo) y lo que podría convertirse en dolor crónico. Durante esta ventana temporal, factores biológicos como la sensibilización central, psicológicos como la catastrofización, y sociales interactúan para determinar si el paciente se recupera o desarrolla dolor persistente.
Los Servicios de Dolor de Transición intervienen en este período crítico mediante identificación temprana, apoyo multidisciplinario, gestión responsable de opioides, rehabilitación y apoyo psicológico. La evidencia actual sugiere beneficios en la reducción del consumo de opioides, la interferencia del dolor en la vida diaria, el estado de ánimo y la funcionalidad.
Comprender el dolor de transición como un estado de riesgo modificable abre nuevas estrategias de prevención. Aunque se necesitan estudios más robustos para confirmar si estas intervenciones reducen definitivamente la incidencia de dolor crónico, este enfoque perioperatorio promete cambiar cómo abordamos la recuperación tras cirugía y traumatismo.