Un estudio multicéntrico con 116 pacientes diagnosticados de sarcoma musculoesquelético y 67 controles con tumores benignos evaluó el impacto emocional y la calidad de vida relacionada con la salud. Los resultados mostraron que los pacientes con cáncer presentaban mayor prevalencia de ansiedad (64,7% frente a 40,3%) y peor calidad de vida que el grupo control, sin diferencias significativas en depresión.
Un hallazgo esperanzador fue que la ansiedad disminuyó significativamente en el primer año tras el diagnóstico. Además, el 71% de los pacientes desarrolló un estilo de afrontamiento adaptativo, lo que sugiere una capacidad importante para la resiliencia.
Este trabajo subraya la importancia de integrar atención psicológica en el tratamiento del cáncer óseo. Aunque la mayoría de pacientes muestra una evolución positiva, la asociación entre alteraciones emocionales y resultados oncológicos y funcionales justifica intervenciones psicológicas desde el diagnóstico.