Investigadores analizaron datos de 824 adultos de mediana edad y mayores (418 hombres y 406 mujeres) recogidos online entre julio y septiembre de 2024. Buscaban entender cómo la actividad física se relacionaba con la depresión y si la interocepeción —la capacidad de percibir las sensaciones internas del cuerpo— jugaba un papel intermedio en esa relación.
Los resultados confirmaron que la interocepeción actúa como un mediador parcial: tanto la precisión interoceptiva (la exactitud al notar nuestras sensaciones corporales) como la conciencia interoceptiva (estar atento a ellas) explican parcialmente por qué el ejercicio físico se asocia con menos depresión. Dicho de otro modo, la actividad física parece funcionar en parte porque nos ayuda a conectar mejor con nuestro cuerpo.
Los autores subrayan que estos hallazgos sugieren diseñar programas de ejercicio que incluyan componentes de entrenamiento interoceptivo. Al mejorar la capacidad de escuchar nuestras sensaciones corporales mientras nos movemos, es posible que potenciemos aún más el beneficio del ejercicio para la salud mental en este grupo de población.