Un equipo de investigadores realizó una revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2013 y 2026 para examinar cómo la toxicidad financiera —los costes médicos directos, gastos no médicos, pérdida de ingresos y angustia psicológica— actúa como barrera al tratamiento del cáncer de cuello uterino en el África subsahariana. Analizaron bases de datos como PubMed y Embase, junto con literatura gris de organismos internacionales de salud.
Los resultados muestran que la toxicidad financiera es multidimensional y está profundamente vinculada a la organización del sistema sanitario. Los estudios cuantitativos documentan gastos catastróficos de bolsillo, mientras que los cualitativos describen dificultades económicas severas. Un factor estructural crítico es la centralización de los servicios de radioterapia, que obliga a las pacientes a viajes repetidos de larga distancia durante 5-6 semanas, acumulando costes de transporte, alojamiento y pérdida de ingresos.
La revisión sugiere que esta carga financiera contribuye a retrasos en el inicio del tratamiento, abandono de sesiones de radioterapia e incluso renuncia completa a la terapia. Aunque la evidencia directa que vincule toxicidad financiera con mortalidad sigue siendo limitada, los investigadores proponen reformas sistémicas como descentralización de servicios, navegadores financieros en oncología y cobertura sanitaria universal que incluya el continuo completo de cuidados.