Investigadores analizaron datos de más de 78.000 estudiantes universitarios para entender cómo el apoyo social percibido, la actividad física y nuestras necesidades psicológicas básicas (autonomía, competencia y relación) se relacionan entre sí. Utilizaron modelos estadísticos avanzados para probar dos direcciones posibles: si el apoyo social impulsa la actividad física, o si la actividad física genera más apoyo social.
Los resultados muestran que ambas direcciones funcionan, aunque con efectos modestos. Lo más interesante fue descubrir que la autonomía —la sensación de que podemos elegir libremente— fue el factor psicológico que más fuertemente explicó estas conexiones. Es decir, cuando nos sentimos libres para decidir, tanto el apoyo social como el ejercicio funcionan mejor.
En la práctica, esto sugiere que para motivar a los estudiantes a ser más activos y mantener relaciones de apoyo, es clave fomentar estrategias que respeten su autonomía y libertad de elección, en lugar de imponer o presionar.