Investigadores alemanes analizaron durante dos años cómo el conflicto entre obligaciones laborales y vida privada influía en la satisfacción de pareja en 686 madres y 702 padres. Midieron la personalidad a los dos meses posparto, el conflicto trabajo-privacidad a los 14 meses, y la satisfacción relacional a los dos años. Los resultados revelaron patrones sorprendentes: mientras que en los padres el conflicto trabajo-privacidad predecía directamente una menor satisfacción de pareja, en las madres esto dependía fuertemente de su nivel de neuroticismo (tendencia a experimentar emociones negativas).
En concreto, las madres con neuroticismo bajo mostraban relaciones satisfactorias solo cuando el conflicto trabajo-privacidad era bajo; cuando este conflicto aumentaba, su satisfacción se desplomaba. Sin embargo, las madres con neuroticismo medio o alto ya presentaban baja satisfacción relacional, independientemente de cuánto conflicto trabajo-privacidad experimentaran. En los padres, el patrón fue más directo: el conflicto laboral afectaba negativamente a la relación sin importar sus rasgos de personalidad.
Estos hallazgos sugieren que no existe una solución única. Para las madres, trabajar la gestión emocional y fortalecer la resiliencia podría ser tan importante como mejorar las políticas de conciliación. Para los padres, en cambio, las medidas organizacionales que reduzcan el conflicto entre ámbitos parece ser determinante. Los autores recomiendan expandir beneficios laborales y considerar intervenciones de psicología positiva adaptadas a estas diferencias.