Investigadores analizaron 24 estudios que examinaban la relación entre el consumo de alcohol y la violencia de pareja en el mismo día o evento. Los estudios incluían diferentes grupos (estudiantes universitarios, parejas de la comunidad, muestras clínicas y personas con antecedentes de violencia). Los resultados fueron consistentes: existe una asociación clara entre beber alcohol y mayor probabilidad de cometer violencia física, psicológica o sexual hacia la pareja en ese momento concreto.
Esto amplía lo que ya sabíamos hace décadas: que el alcohol aumenta el riesgo de violencia de pareja. Pero ahora el foco se pone en algo más preciso: no es solo que las personas que beben más en general sean más violentas, sino que el consumo en un día específico predice violencia ese mismo día.
Para la práctica clínica, esto sugiere que intervenciones dirigidas a reducir el consumo inmediato de alcohol o a controlar impulsos agresivos "en el momento" podrían ser herramientas útiles para prevenir violencia de pareja. Sin embargo, los autores señalan que falta investigar si ciertos patrones, cantidades o niveles de intoxicación concretos son más peligrosos que otros.