Investigadores analizaron cómo cambia nuestro estado emocional después de tres tipos de ejercicio distintos: cheerleading (en grupo interactivo), spinning (juntos pero independientes) y karate (híbrido). Participaron 60 deportistas amateurs en un estudio de campo donde midieron el afecto positivo y negativo, además de arousal, justo después de ejercitar y una hora después.
Los resultados mostraron que tras cualquier ejercicio mejoraba el bienestar: aumentó el afecto positivo, disminuyó el negativo y se elevó la activación. Una hora después, los niveles de arousal cayeron por debajo de lo inicial, y el afecto volvió a la línea de base, aunque la sensación general seguía siendo más positiva.
Lo más interesante: no hallaron diferencias significativas entre tipos de ejercicio. Sin embargo, los investigadores señalan que el estudio no estaba diseñado para detectar diferencias pequeñas o moderadas, por lo que no pueden descartar que existan beneficios emocionales distintos según la estructura social del entrenamiento.