Investigadores analizaron a 251 adultos mayores que padecían dolor musculoesquelético crónico y tenían preocupaciones sobre su memoria o capacidad cognitiva. Midieron la intensidad del dolor, su impacto en la vida diaria, los problemas cognitivos reales y percibidos, así como síntomas de ansiedad, depresión, soledad y otros factores psicológicos.
Los resultados revelaron tres grupos distintos: uno con síntoma leve (101 personas), otro con síntomas mixtos moderados (93 personas) y un tercero con mayor carga de síntomas (57 personas). Entre estos grupos había diferencias significativas en factores como la edad, la salud mental y variables psicológicas como la catastrofización del dolor, el miedo al movimiento o la autocompasión.
Esto sugiere que las personas mayores con dolor crónico y preocupaciones cognitivas no forman un grupo homogéneo. Identificar a cuál de estos perfiles pertenece cada persona podría ayudar a diseñar intervenciones más personalizadas, especialmente aquellas basadas en actividades mente-cuerpo.