Investigadores estudiaron cómo 27 adultos indígenas estadounidenses (AI/AN) experimentan y afrontan el dolor crónico, un problema que afecta más a estas poblaciones que a otros grupos en EE.UU. A través de entrevistas semiestructuradas, exploraron cómo estos participantes definen la resilencia y cómo la cultura influye en su capacidad para resistir y adaptarse al dolor.
Los hallazgos muestran dos descubrimientos principales: primero, los participantes no veían el dolor como una adversidad especial, sino como un desafío más en la vida que requiere persistencia, equilibrio y aceptación. Segundo, el análisis identificó cuatro temas interconectados sobre cómo se expresa la resilencia ante el dolor: estrategias de manejo y adaptación, procesos psicológicos y conductuales, recursos y prácticas culturales indígenas, e impactos de factores sistémicos.
Este es el primer modelo de resilencia ante el dolor crónico específicamente en población indígena estadounidense. Los resultados subrayan la importancia de diseñar intervenciones que respeten y aprovechen los valores culturales propios, y de considerar las inequidades estructurales que modelan la experiencia del dolor en estas comunidades.