Un estudio realizado en Australia entrevistó a 23 mujeres que habían experimentado una pérdida gestacional temprana para conocer cómo vivieron su regreso a la actividad física. Los investigadores descubrieron que ninguna de las participantes recibió recomendaciones proactivas de profesionales sanitarios sobre cuándo o cómo retomar el ejercicio, lo que generó incertidumbre en sus decisiones.
Las mujeres basaban sus decisiones para volver a la actividad en tres factores principales: sus síntomas físicos, su estado emocional, sus experiencias previas con el ejercicio y sus relaciones sociales. Cada caso era diferente según estas variables personales.
Todas las participantes reportaron beneficios significativos al reengancharse con la actividad física: alivio emocional, mejora del bienestar y una sensación de control recuperado. Los investigadores subrayan la necesidad de crear guías flexibles y basadas en evidencia que aborden tanto la dimensión emocional como la física de la recuperación.