Investigadores brasileños compararon la calidad de vida y la carga del cuidador en 124 personas: 62 cuidaban a niños con trastorno del espectro autista (TEA) y 62 a niños neurotípicos. Utilizaron cuestionarios estandarizados para medir ambas variables, encontrando que los niños con TEA presentaban mayor dependencia en actividades diarias e higiene bucal.
Los resultados mostraron que aunque la calidad de vida global de los cuidadores no difería entre grupos, sí hubo diferencias en aspectos físicos y psicológicos específicos. Sin embargo, la carga del cuidador fue significativamente mayor en el grupo de TEA, con puntuaciones más altas en todas las dimensiones evaluadas.
Estos hallazgos subrayan que cuidar a un niño con TEA implica un desgaste emocional y físico sustancialmente mayor, incluso cuando la percepción global de calidad de vida se mantiene. Los autores señalan la necesidad de desarrollar estrategias específicas para reducir el estrés de estas familias y mejorar su bienestar.