Un equipo de investigadores estudió a 128 adolescentes (12-17 años) y sus padres para entender cómo el uso excesivo del móvil durante las interacciones familiares —lo que se conoce como 'phubbing' parental— influye en los comportamientos digitales de los jóvenes. Los participantes completaron cuestionarios sobre hábitos de uso de móvil, dificultades para regular emociones, percepción de negligencia emocional y conducta de comer por emociones.
Los resultados muestran que los adolescentes cuyas madres y padres practican phubbing tienden a replicar este comportamiento, especialmente cuando el phubbing viene del padre. El estudio explica que esta influencia no es directa: funciona a través de dos mecanismos principales. Primero, cuando los padres están distraídos por el móvil, los adolescentes desarrollan mayores dificultades para regular sus emociones negativas. Segundo, perciben esta distracción como una forma de negligencia emocional, lo que intensifica el problema.
El hallazgo más relevante es que los adolescentes con dificultades para gestionar emociones usan el móvil como escape y recurren a la comida para lidiar con el malestar. Esto sugiere que el phubbing parental no es solo una cuestión de malos hábitos digitales, sino que impacta en la salud emocional y física de los jóvenes. Los autores subrayan la importancia de que los padres—especialmente los padres—sean emocionalmente disponibles y establezcan momentos sin dispositivos.