Investigadores han realizado una revisión exhaustiva de 88 estudios y reportes sobre la trata de personas mediada por estafas digitales, incluyendo casos como las estafas románticas y esquemas de "pig-butchering" donde se coacción a víctimas hacia operaciones de fraude online. El análisis fue realizado mediante búsquedas estructuradas en bases de datos académicas, complementadas con seguimiento de citas y reportes de organismos especializados, aplicando una perspectiva informada por trauma e interseccionalidad.
Los hallazgos muestran que el trauma funciona de manera dual: como factor de vulnerabilidad preexistente que aumenta el riesgo de ser explotado, y como consecuencia directa de la victimización misma. El estudio identificó mecanismos clave como herramientas lingüísticas y tecnológicas sofisticadas de engaño, y cómo vulnerabilidades estructurales e interseccionales (relacionadas con género, clase, etnia) agravaban la situación.
Los investigadores subrayan que estas estafas no deben verse solo como crimen cibernético, sino como una forma de explotación que causa daño psicológico real y ciclos de revictimización. Las respuestas efectivas requieren atención clínica informada por trauma, educación emocional sobre estafas, servicios culturalmente sensibles, y responsabilidad de las plataformas digitales que facilitan estas prácticas.