Investigadores japoneses estudiaron a 459 trabajadores con dolor que afectaba su trabajo o vida diaria para entender cómo se relacionaban entre sí factores psicológicos como la catastrofización del dolor (pensar lo peor), la autoeficacia del dolor (confianza en manejarlo), el malestar psicológico y el absentismo laboral.
Los resultados mostraron que la autoeficacia del dolor —es decir, creer que podemos manejar nuestro dolor— estaba directamente vinculada con trabajar menos días de los que deberíamos por dolor. Además, esta confianza en nuestras capacidades también influía indirectamente a través de la catastrofización y el malestar psicológico: cuando confiamos más en nosotros, catastrofizamos menos y nos sentimos mejor emocionalmente.
Esto sugiere que fortalecer la confianza del trabajador en su capacidad para manejar el dolor podría ser una estrategia efectiva para reducir el absentismo. No se trata solo de tratar el dolor físico, sino de trabajar la dimensión psicológica de cómo nos relacionamos con él.