Un equipo de investigadores revisó 29 estudios científicos para entender qué sienten las mujeres que se someten a congelación de óvulos electiva, un procedimiento cada vez más común para preservar la fertilidad. Los resultados muestran que estas mujeres experimentan desafíos psicológicos distintos pero conectados en diferentes fases: antes, durante y después del tratamiento.
La incertidumbre es un factor central: las mujeres se preocupan por si lograrán ser madres en el futuro, cómo saldrá el tratamiento, el impacto en sus relaciones y el coste económico. Todo esto genera una carga emocional considerable. Sin embargo, el procedimiento también les aporta algo positivo: esperanza, tranquilidad y la sensación de tener cierto control sobre cuándo querría ser madre.
Un hallazgo interesante es que muchas mujeres ven sus óvulos congelados más como un «plan B» que como algo que definitivamente usarán. Los autores subrayan la importancia de proporcionar información clara y apoyo psicológico adecuado a lo largo de todo el proceso para que estas mujeres puedan tomar decisiones reproductivas bien fundamentadas.