Un equipo de investigadores estudió a más de 1.000 supervivientes de cáncer para entender cómo su relación con el tiempo —cómo ven el pasado, presente y futuro— influye en su calidad de vida tras la enfermedad. Utilizaron cuestionarios estandarizados que medían estas perspectivas temporales, junto con variables como el miedo a que el cáncer reapareciera y la tolerancia a la incertidumbre.
Los resultados mostraron que los supervivientes con una visión positiva del pasado y el presente, además de una perspectiva esperanzadora hacia el futuro, reportaban mejor calidad de vida. Por el contrario, quienes tenían una visión negativa del pasado o una actitud fatalista sobre el presente experimentaban peor bienestar. El miedo a la recurrencia y la dificultad para tolerar la incertidumbre explicaban parcialmente estas diferencias.
Estos hallazgos sugieren que trabajar en cómo los supervivientes perciben el tiempo y en manejar su miedo e incertidumbre podría ser clave para mejorar su ajuste psicológico y bienestar después del tratamiento del cáncer.