Investigadores entrevistaron a 29 adultos con dolor de espalda crónico para explorar cómo perciben el papel de la actividad física, el estrés y el sueño en sus crisis o "brotes" de dolor. Utilizaron análisis temático reflexivo para identificar patrones en sus relatos.
Los resultados mostraron una variabilidad sustancial: mientras algunos participantes no veían conexión alguna entre estos factores y sus flares, otros reconocían interacciones complejas. Emergieron tres temas principales: la actividad física como factor protector o provocador según el tipo e intensidad; el estrés como desencadenante indirecto a través de rutina alterada y tensión muscular; y el sueño con vínculos inciertos pero efectos claros en el estado de ánimo y la sensibilidad al dolor.
Un hallazgo relevante fue que los pensamientos y creencias de los participantes frecuentemente divergían de la evidencia científica actual. Esto sugiere la necesidad de mejorar la educación del paciente con información accesible basada en evidencia, y de desarrollar abordajes personalizados que alineen las percepciones del paciente con la ciencia del dolor contemporánea.