Investigadores han propuesto el «efecto uno-por-mil», un modelo conceptual que explica cómo eventos adversos excepcionales en medicina pueden influir desproporcionadamente en las decisiones clínicas, aunque sean raros estadísticamente. El análisis integró evidencia de obstetricia, psicología cognitiva, seguridad del paciente y medicina defensiva, examinando cómo la memoria organizativa, los sesgos cognitivos (como la disponibilidad y el sesgo retrospectivo) y el miedo a responsabilidades legales moldean el comportamiento tras un desastre infrecuente.
El marco sugiere que estos eventos catastróficos raros pueden bajar progresivamente los umbrales de intervención médica, aumentando tasas de procedimientos y exponiendo a muchas más personas a efectos secundarios innecesarios. Aunque desarrollado en obstetricia, el modelo aplica a cualquier contexto sanitario de alto riesgo donde sucesos poco frecuentes generan consecuencias organizativas desproporcionadas.
En la práctica, esto significa que un caso trágico aislado puede generar cambios sistemáticos no siempre justificados por el riesgo real. Los autores proponen mecanismos de aprendizaje proporcional mediante revisión prospectiva, culturas de justicia organizativa y sistemas de compensación sin culpa para evitar adaptaciones defensivas excesivas.